Transformando el dolor en oportunidades: labor y orientación
SANTO DOMINGO.- Miguelina Henríquez, una mujer que ha pasado por mucho, decidió abrirse y contar su historia en el libro “Mariposa de acero”. Desde ahí, armó la Fundación Alzando Nuestras Alas (ALNUA), donde se está metiendo mano para ayudar a niñitas, adolescentes y mujeres que están en situaciones de violencia.
Ella no se queda en el pasado; al contrario, dice que lo que vivió le da fuerza para guiar su trabajo. “Cuando una adolescente habla en voz baja, reconozco a la joven que un día fui”, menciona. En ALNUA, se enfocan en que no solo se escuche la historia, sino que se rompa el ciclo de la violencia.
La fundación también ha estado trabajando para cerrar brechas en el sistema de protección a víctimas, como la falta de seguimiento a órdenes de protección y procesos judiciales lentos que revictimizan. Henríquez dice que “la violencia empieza con control”, y por eso están poniendo el ojo en la educación preventiva desde temprana edad. Así que, imagínate, se están armando de herramientas para cambiar la narrativa de muchas mujeres. ¿Y tú, qué piensas de esta vaina?
