Cierre de Faenas: de obligación ambiental a oportunidad económica
El sistema chileno para el cierre de faenas mineras está avanzando, pero se enfrenta a retos. Con más de una década en funcionamiento, ha establecido estándares técnicos y financieros, asegurando más de 12 mil millones de dólares en garantías. Pero, ¡oye, no joda! Las regulaciones están dando señales de tensión, lo que muestra que hay que meterle mano para que no se debilite el control.
La vaina es que el modelo actual ve el cierre como un final, cuando lo que se necesita es un cambio de enfoque hacia la economía circular. En vez de ver los activos como algo que se apaga, deberían considerarse como oportunidades que se pueden transformar y reutilizar. Por ejemplo, los relaves no deberían ser solo un costo, sino una reserva secundaria.
Para eso, hay que ajustar el sistema de garantías y hacer auditorías más efectivas. Si no se hace, las iniciativas de reutilización se quedan afuera y el proceso se vuelve más complicado. Como dicen en Canadá, el cierre se debe diseñar desde el inicio del proyecto, buscando que no se cierre el valor, sino que se reconfigure. ¿Tú crees que Chile está listo para eso?
