El poder y la intimidación: análisis de la violencia social
En Santiago, se armó un relajo cuando un hombre llamado Davy fue atacado por una turba. Mientras él clamaba “no me dejen morir”, en vez de ayudarlo, la gente estaba más pendiente de grabar el momento. Fuerte la vaina, ¿no? La escena se volvió un espectáculo, donde el dolor se convirtió en contenido viral, dejando de lado lo humano. Davy, visiblemente desesperado, alzó las manos y pidió ayuda a Dios mientras su vida se apagaba.
El psicólogo Luis Vergés dice que esto refleja una «sociedad del espectáculo» donde la gente busca más los likes y views que la empatía. En este ambiente, la violencia se normaliza y la gente se convierte en espectadora en vez de ayudar. “El que más poder tiene se cree con derecho a intimidar al más pequeño”, advierte Vergés, señalando que la responsabilidad se diluye en grupos, y eso ta feo.
Con todo lo que pasó, nos deja pensando: ¿cómo puede haber tanto dolor y a la vez tanta indiferencia? ¿Qué estamos haciendo, de verdad?
